La banda malagueña Monte Ventura publica un 13 de marzo de 2026 su primer álbum largo, A Tiempo de Nada, bajo el sello El Genio Equivocado.
Tras varios EPs y una sólida trayectoria en directo, el núcleo formado por David y Ernesto amplía su universo con la incorporación de Saray (Hazte Lapón) y Perico y Juan (Arista Fiera), consolidando una formación que expande su ambición sonora y emocional.
Grabado en Green Cross Studio (Málaga), producido por Caballo Grande (Barcelona) y masterizado en Vacuum Mastering, A Tiempo de Nada es un álbum ecléctico y ambicioso donde conviven cuerdas, trompetas, distorsión, electrónica y folclore, con influencias que transitan de The Velvet Underground y The Magnetic Fields a Bambino o Surfin’ Bichos.
El disco se abre con “Cae el Rayo”, un western orquestal de amores fatales —ineludibles como el rayo que prende en lo más alto— con ecos de Jacques Brel, Scott Walker o Calexico.
Le sigue “Trasteros”, una pieza pop/folk arropada por violín, mandolina y coros infantiles, que explora los mundos (im)posibles que habitan en lo más profundo de nosotros.
En “El Sur” el folclore se desata con un estribillo donde los terrores bailan al son del violín y las guitarras melódicas.
“Golpes” es una delicada balada a dos voces que cuestiona la naturaleza del enamoramiento —vida o muerte, dos caras y un destino— sostenida por sintetizador y guitarra acústica.
“Cantaleta” aborda el inicio y final de una relación atravesada por una melodía de piano que persiste como un recuerdo imposible de borrar.
“La Voz Cantante”, producida por Manuel López (Buenatarde), introduce bases electrónicas lo-fi cercanas a The Magnetic Fields y una letra irónica sobre la pérdida de protagonismo frente a una nueva voz principal. En los coros participa Carlos Ynduráin (Los Lagos de Hinault).
La electricidad regresa en “Volverte a Ver”, con guitarras directas y distorsionadas que anticipan la tormenta del reencuentro, evocando a Neutral Milk Hotel o Los Planetas.
“La Antigüedad” crece en un crescendo de guitarras hasta alcanzar uno de los momentos más épicos del disco, con ecos de Spiritualized.
En “La Guerra de los Mundos”, la espera agónica de un nacimiento en tiempos de pandemia se viste de violines y culmina en un final distorsionado.
“La Imagen Absoluta”, producida por Atilio González (Ruiseñora), fusiona folclore y electrónica oscura en la narración de una búsqueda por paisajes andaluces, cerrando en un clímax de ruido y sintetizadores con la participación vocal de Elia Maqueda.
El álbum concluye con “En Cuanto al Futuro”, una rumba de despedida que desemboca en un éxtasis de cuerdas, ofreciendo el más bello de los finales posibles.
Los arreglos han sido delicadamente trabajados por Cristian Pallejà y Ferran Resines, con violines de Joan Gerard Torredeflot, y el diseño gráfico ha sido realizado por Pablo González.
Con A Tiempo de Nada, Monte Ventura entrega un debut que combina riesgo, tradición y modernidad en un paisaje sonoro profundamente personal, consolidándose como una de las propuestas más sugerentes del panorama independiente andaluz.







